Honor para el hombre solitario III – día 279

 Honor para la sal de su sueño,
 la lenta acritud de su transporte
 que demanda sol y soledad,
 para su carreta de signos torpes,
 que esconden su lengua del intento
 de poner agua sincera y orden
 a la terrible desolación  
 de la mente al fondo de los odres,
 alejada de la luz, obtusa,
 perdida en el tiempo del orbe.
 Yo quisiera abrir la primavera
 con el preclaro don de la noche.     

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