Deshonor para el fisgón – día 280

 Vergüenza para el hombre fisgón
 espía alevoso como gato
 si no tiene otra cosa que hacer
 que meter las narices en plato
 ajeno, ratón de queserías,
 pringoso corajudo del sapo,
 síndico macabro de la mosca
 que, deliberando sobre el asno,
 viene a posarse bonzo en las ancas
 y, con justo certero sopapo,
 cae derribada por el suelo
 y la mantis la coge de un salto. 

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