Los rostros del mundo (102) Soneto de las justificaciones

SONETO DE LAS JUSTIFICACIONES 

¿Qué términos felices me mantienen,
qué insistencias precarias me limitan,
qué lunas azarosas me visitan,
qué terquedades ciegas me retienen?

Qué suspiros de amor se van y vienen
dejándome con ansias que me excitan,
sueños que las mentiras me recitan
para aceptar verdades que no vienen.

Indómitas lujurias se perdieron
en espacios de crímenes perfectos
donde todos los males se perdonan.

Mirad como los buenos ya se fueron.
Ved como se comprenden los defectos.
Sentid como las leyes se abandonan.

Los rostros del mundo (101) Soneto insomne

SONETO INSOMNE 

Viene la noche y no puedo dormir.
Pasan las horas lentas esperando
que llegue el sueño, esperando, esperando
y yo sigo arraigado y sin dormir.

¿Qué me retiene sin poder salir
de este pozo cerril que estoy cavando
en el tiempo, atrapado y regresando
al círculo abisal del sin vivir?

No consigo cerrar la luz del día,
aceptar su desgarro, su imposible
duración, el bastardo sentimiento

de no hallar un sentido a su porfía,
de querer insistir en lo vivible
en su oferta de amor sin cumplimiento.

Los rostros del mundo (100) Soneto cumpleaños Juanitus

SONETO CUMPLEAÑOS JUANITUS

Juanito cumple brócolis, patatas,
acelgas y sardinas, coliflores,
arroces con sabor de mil colores                    
y pulpos conservados en sus latas.

Cumple ensaladas, rábanos y patas
de conejo, quebrantos y dolores,
penurias de amor y otros sinsabores;
las desgracias se pasan con bocatas.

Cumple también amigos merecidos,
alegría de ver a sus compadres
celebrando sus años bien vencidos.

La amistad no decae en la pobreza.
Lo mejor de la vida son las madres
y este poema, Juanito, qué pereza!

Los rostros del mundo (99) Soneto de la vitalidad del arte

SONETO DE LA VITALIDAD DEL ARTE 

Lejos de las babélicas palabras
De los versos que fluyen sin permiso
Entro en la materia del ser que quiso
La gran magia de los abracadabras.

No el horror de las fábulas macabras,
Ni el discurso del místico indeciso,
Ni el espejo turbado de Narciso,
Ni el sátiro que trisca con las cabras.

Un camino que cruce los abismos
Y transporte la luz del pensamiento
Al fondo emocional de la mirada

Y retorne con fuerza, sin modismos,
Al arte de decir sin miramiento
La justicia vital nunca cansada.

Los rostros del mundo (98) Conversación I

CONVERSACIÓN

¿Qué fue del hombre sutil?
-Se murió.
¿Y aquel más grosero, experto en lides lumínicas?
-Se murió.
¿Y el deportista que cabalgaba 
          las olas aceradas del invierno?
-También se murió.
¿Y su madre que traducía al catalán
          todas las lenguas semíticas?
-También.
¿También qué?
-También se murió.
Tenía una novia bellísima, alumna de su madre,
          aventajada en el estudio del arameo 
         que hablaba Jesús.
-También se murió.
¿Y aquellas primas tan sensuales
           que nos visitaban en la mansión de verano?
-También se murieron.
¿Y aquel señor inteligente que inventó 
          aquella máquina de la metempsícosis?
-Ese sigue vivo, luchando 
          para que el Registro Mundial de Patentes
          le reconozcan la máquina que supera a la muerte.
¿Y nosotros?
-Quién lo sabe.

Los rostros del mundo (97) Soneto del silencio

SONETO DEL SILENCIO QUE SOLUCIONA 

He buscado tu rastro por las esquinas
del tiempo. He seguido las blandas huellas
de tus pasos. He vuelto a las tristes querellas
de tu recuerdo. Sombras, olvidos, ruinas 

que se ocultan en el alma. No adivinas
su remota virtud, ni el dolor de aquellas
mentiras, ni las orfandades donde sellas
tu muerte para siempre, donde declinas

las palabras del turbio conocimiento
que se escapa en el atropello que envuelve
la ignota realidad. Siempre en el intento,

siempre en la encriptada quimera que vuelve,
siempre en los inicios, donde el pensamiento
cesa y en el silencio, todo se resuelve.	

Los rostros del mundo (96) Soneto de la decisión vital

SONETO DE LA DECISIÓN VITAL 

No perder el tiempo en lamentaciones
Fuera resentimientos y mentiras
Fuera los relatos de obtusas miras
      que crean malestar y frustraciones.

Pasar, vivir al margen de opiniones
      nocivas, pensamientos bobos, iras 
      infecundas, cóleras donde inspiras
      la vulgar novedad de las pasiones.

Hallar la razón propia de insistir
      con lo poco que el gusto me regale,
      con la elección de ser y de sentir

      la alegría del alma que nos cale.            
El carisma que sabe decidir
      la versión de la vida que más vale. 

Los rostros del mundo (95) Soneto del camino

SONETO DEL INICIO DEL CAMINO


Si encuentras el principio, 
                                           el camino
te ofrece libertad de pensamiento,
horizontes de luz, abrazo lento,
aromas de lo humano y lo divino,

la suave plenitud de un aire fino
que limpia de sudor el casamiento,
el paso firme del desciframiento
que evita todo el mal del asesino.

En el principio del paso primero
se presiente la meta en lontananza,
la selva nos enseña su sendero.

La belleza parece que se alcanza,
se toca con el dedo del esmero,
imprime nuestro amor en su mudanza.

Los rostros del mundo (94) Soneto de la superación

SONETO DE LA SUPERACIÓN 

Sin duda te mereces el amor
de una nube, del pájaro que canta
en el bosque, del príncipe que espanta
la muerte, la serpiente y el dolor.

Te mereces sin duda el esplendor
de una vaca, la fuerza que levanta
montañas, la alegría que decanta
la sutil devoción del aspersor.

El sufrimiento crece en la maceta
de tu casa. Convierte la amargura
en el aire de una flor que supura
las heridas y cierra la maleta

del pasado en el sótano escondido
donde el bien se trabaja en el olvido.

Los rostros del mundo (93) Soneto del fin

SONETO DODECASÍLABO BLANCO

La muerte puede ser una redención.
Si la vida conlleva luchas e infamias,
la muerte es salvación y profunda paz,
la calma final que niega al enemigo.

Estamos atados a los enemigos.
Son tan nuestros como ellos son de nosotros.
Si el cerrado rencor es volcán convulso
nace la tentación de lanzarse al fuego.

Inmolarse en la revolución del fuego.
Grandes espíritus lo asumieron antes.
Vivir no tiene ningún sentido, acaso
lo tiene más la muerte que pone fin

al sufrimiento. Quienes aman el fin,
al fin verán su deseo satisfecho.

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